En el siglo XIX Demidoff, una familia rusa adinerada, se instaló en Florencia principalmente por diplomática, económica y de prestigio razones, encontrando en la ciudad toscana el entorno ideal para consolidar su estatus nobiliario y sus intereses comerciales.
Estas son las principales razones del traslado:
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- Nombramiento diplomático: El cabeza de la familia, Nikolay DemidovFue nombrado embajador ruso en el Gran Ducado de Toscana. Aunque inicialmente residió en Roma, su misión diplomática y el atractivo de la vitalidad cultural de Florencia lo llevaron a establecer allí su residencia permanente. 1825, como se señala en los registros de archivo de SIUSA.
- Inversiones y estatus: En Florencia, Nikolay compró un terreno pantanoso en San Donato en Polverosa, donde construyó la magnífica Villa San Donato. Esto le permitió unirse a la alta nobleza europea; posteriormente, el Gran Duque Leopoldo II le otorgó el título de... Príncipe de San Donato en el 1837.
- Mecenazgo y filantropía: La familia eligió Florencia como centro de sus actividades benéficas y artísticas. Nikolay fundó escuelas y hospitales, lo que le valió la gratitud de los florentinos, quienes le dedicaron el monumento de mármol que aún se puede ver en la Piazza Demidoff.
- Pasión por el arte: Su hijo Anatoly Demidoff Continuó esta tradición comprando y restaurando el Parque Pratolino (antigua finca de los Medici), que hoy alberga la famosa Villa Demidoff.
Detrás de la fachada diplomática se esconde una anécdota más picante que hizo que su salida de Roma fuera bastante abrupta.
El “problema” surgió durante el Carnaval de 1824Nicola Demidoff organizó una fiesta en su palacio romano tan lujosa y desenfrenada que los festejos, con bailes y brindis incluidos, continuaron hasta pasada la medianoche. martes de carnaval, extendiéndose hasta las primeras horas de Miércoles de ceniza.
Esto es lo que pasó:
- Ofender al Papa:Continuar las celebraciones hasta el día que marca el inicio de la Cuaresma se consideraba un grave acto de irreverencia hacia las autoridades eclesiásticas y Papa León XII, quien era conocido por su rigor moral y sus estrictas restricciones a las festividades públicas.
- El ultimátumA la Santa Sede no le hizo gracia. Se dice que el Papa dejó meridianamente claro que su conducta «escandalosa» ya no era bienvenida en la Ciudad Eterna.
- El movimiento tácticoPara evitar más incidentes diplomáticos y buscar un ambiente más liberal y tolerante, Nicola Demidoff decidió hacer las maletas (y su inmensa colección de arte) y mudarse a Florencia en 1825, donde el Gran Duque Leopoldo II estuvo más que feliz de recibir a una familia tan rica e influyente.
Una vez en Florencia, los Demidoff no perdieron su costumbre de organizar grandes fiestas, ¡pero fueron mucho más cuidadosos de no desafiar el calendario litúrgico!
¿Te hemos dado una buena razón para pasar tu próximo Carnaval en Florencia?